Basado en el control y respaldado por datos: por qué es importante la supervisión rigurosa en el control de calidad farmacéutico


Dos científicos utilizando Empower y Data Intelligence en monitores; imagen en formato JPG a máxima resolución, lista para presentar.

Verificación de la fase 3: Establecimiento y mantenimiento de un estado de control

En el control de calidad (CC) farmacéutico, la consistencia debería significar algo más que el hecho de que un analista termine su turno aliviado porque los resultados han sido repetibles y no se han producido fallos evidentes. Debería significar tener la confianza suficiente en el proceso, los controles y los datos para saber que esos resultados son verdaderamente fiables, explicables y sostenibles a lo largo del tiempo. Aquí es donde la verificación del proceso de la fase 3 cobra tanta importancia.1,2

La etapa 3 es la fase activa del ciclo de vida del procedimiento analítico, en la que el laboratorio verifica, durante su uso rutinario, que el procedimiento se mantiene bajo control.1,2 De este modo, se pasa de un modelo puramente reactivo —en el que los laboratorios solo responden tras la aparición de un resultado fuera de especificación (OOS), fuera de tendencia (OOT) o una investigación— a una forma de trabajar más madura, basada en la vigilancia constante, la trazabilidad y la supervisión basada en pruebas.2,4


¿Por qué la validación por sí sola ya no basta para generar confianza?

Este cambio es importante porque las expectativas normativas han cambiado. Un paquete de validación por sí solo ya no basta para garantizar que un proceso de laboratorio siga siendo adecuado para su finalidad. Lo que importa ahora es si el laboratorio puede demostrar que sus procedimientos siguen funcionando de forma fiable en el uso rutinario, que se controlan las fuentes de variabilidad y que las decisiones se basan en datos y no en suposiciones.1,2

Como señaló el experto en normativa Peter Baker (Live Oak Quality Assurance LLC) en un seminario web reciente sobre «Gestión de la variabilidad de los métodos: una base para el cambio basado en el riesgo», «Realmente tenemos que cambiar la forma en que definimos la validación».4 Se trata de un mensaje contundente para los equipos de control de calidad, ya que desplaza el enfoque de la validación como un ejercicio que se completa una vez a la del control como una expectativa continua. La cuestión ya no es solo si un método se validó en su momento, sino si el laboratorio puede demostrar que el método permanece bajo control a lo largo de todo su ciclo de vida útil.1,2


Seguimiento constante: detectar las desviaciones antes de que se agraven

La verificación continua es importante porque ofrece a los equipos de control de calidad una forma estructurada de detectar señales incipientes con mayor antelación, comprender si el rendimiento de los procedimientos está empezando a desviarse y actuar antes de que la variabilidad se convierta en un problema.2,4 En otro seminario web, «Gestión del rendimiento de los procesos en la fase 3 de la validación de procesos: Expectativas normativas para la verificación continua de procesos», Peter destacó la importancia de que los laboratorios comprendan dónde existe variabilidad en los métodos y procedimientos, así como la necesidad de implementar programas de seguimiento antes de que esos problemas se conviertan en investigaciones.4 Este es el verdadero valor de la verificación de la fase 3. El control continuo comienza por saber qué hay que vigilar y, a continuación, vigilarlo de forma sistemática.2,3

Esta visión más amplia de la monitorización es también la razón por la que no basta con analizar simplemente la tendencia de los resultados finales. Los resultados finales son importantes, por supuesto, pero por sí solos no siempre indican al laboratorio cuál es el origen del problema. Peter lo dejó claro en el seminario web cuando explicó que, si solo se analiza la tendencia del resultado final, «no se sabe si el resultado alto o bajo se debe al producto o al método».⁴

Para los laboratorios de control de calidad, esta distinción es fundamental. Cuando se inicia una investigación, el tiempo ya juega en tu contra. Si el seguimiento se ha limitado únicamente a los resultados finales, es posible que el laboratorio no disponga de suficiente información para determinar si la señal subyacente apunta al procedimiento, a la muestra, al instrumento o al proceso. Un seguimiento riguroso es lo que reduce esa ambigüedad.2,4


Trazabilidad: cómo convertir los datos en pruebas fehacientes

Es aquí donde la trazabilidad se convierte en un requisito práctico, y no solo en un concepto de cumplimiento normativo. Si el laboratorio puede ver qué ocurrió, quién hizo qué, qué cambió y cómo se revisaron los resultados, resulta más fácil confiar en los datos y defenderlos.2,4 Dicha trazabilidad es especialmente importante en el control de calidad farmacéutico, donde los datos se utilizan para respaldar decisiones sobre lotes, evaluar la estabilidad de las tendencias, justificar investigaciones y demostrar el control durante las inspecciones. Un laboratorio que pueda mostrar a sus revisores, auditores y organismos reguladores un proceso claro desde la ejecución hasta la revisión y la conclusión se encuentra en una posición mucho más sólida que aquel que tiene que reconstruir la historia a posteriori. Tanto la coherencia de las operaciones como la toma de decisiones conforme a la normativa dependen de esa visibilidad.2,4

Esto también cambia la forma en que se genera la confianza en el control de calidad. La confianza no debe basarse únicamente en la ausencia de fallos evidentes. Debe derivarse de la evidencia de que el proceso se comporta según lo esperado y de que cualquier indicio de desviación que surja se detecte y se comprenda con la suficiente antelación como para poder actuar. Peter dejó esto claro en el seminario web cuando afirmó que «la precisión y la exhaustividad son los dos factores que realmente busca la FDA».⁴

Para los laboratorios de control de calidad, ahí radica el quid de la cuestión. Las trazas de auditoría, las prácticas de revisión, el conocimiento de los procesos, el análisis de tendencias y los controles procedimentales son importantes porque respaldan esos dos resultados.2,4 Una vez que se analiza la verificación de la Etapa 3 desde esa perspectiva, su propósito queda mucho más claro. No se trata de crear más revisiones por el simple hecho de hacerlo. Se trata de mantener la confianza en que el sistema sigue bajo control y en que los datos pueden respaldar decisiones críticas sobre la calidad del producto.2,3


De la preparación para la auditoría a la ventaja operativa

Es aquí donde la verificación de la Etapa 3 va más allá del simple cumplimiento y se convierte en una auténtica ventaja operativa. Un laboratorio que supervisa los indicadores adecuados está en mejores condiciones de detectar desviaciones de forma temprana, identificar problemas recurrentes antes de que se agraven y distinguir el ruido aislado de una señal de rendimiento genuina.2,3 Esto hace que las investigaciones sean más específicas, que el análisis de las causas raíz sea más eficaz y que las operaciones diarias sean más resilientes. Además, reduce la cantidad de situaciones de «apagar incendios» que, con tanta frecuencia, alejan a los equipos de control de calidad de su trabajo productivo. El control continuo no consiste en añadir más supervisión por el simple hecho de hacerlo, sino en garantizar que el laboratorio pueda mantenerse en un estado de control con menos sorpresas y menos decisiones basadas en información incompleta. El control continuo significa confianza continua.2,4

En el control de calidad farmacéutico, ese tipo de confianza es fundamental en todos los niveles: los analistas deben tener la seguridad de que los procedimientos funcionan según lo previsto; los supervisores, de que los procesos de análisis de tendencias y revisión detectarán a tiempo los problemas emergentes; y los responsables de calidad, de que el laboratorio puede explicar claramente su rendimiento y defender sus decisiones durante una inspección. Así es como se manifiesta en la práctica un sistema de calidad maduro. Es controlado, fiable y conforme a la normativa, no porque así se afirme, sino porque la evidencia está ahí, en los datos, en el proceso de revisión y en la disciplina operativa que los respalda.2,4 El siguiente paso consiste en facilitar la generación, revisión y defensa de esa evidencia de forma coherente, día tras día, método tras método.

This is where Waters can help, lo que permite a los laboratorios generar, revisar y defender dichas pruebas mediante sistemas integrados, tecnologías cromatográficas reproducibles, flujos de trabajo trazables, herramientas de inteligencia de datos y servicios especializados. El enfoque de Waters combina instrumentación diseñada específicamente, procesos químicos escalables, informática y asistencia profesional para reforzar el control desde el diseño de los métodos hasta la monitorización rutinaria.5

Empower Software facilita la realización de operaciones preparadas para auditorías mediante la creación de registros trazables a través de registros de auditoría y flujos de trabajo que garantizan el cumplimiento normativo, y Suscripciones a Empower puede facilitar el mantenerse al día con las actualizaciones y las aplicaciones relacionadas basadas en la nube, reducir la carga que suponen las actualizaciones manteniendo al mismo tiempo la compatibilidad y la seguridad a medida que evolucionan los requisitos. Paralelamente, Software de inteligencia de datos de Waters está diseñado para realizar un seguimiento de los indicadores clave, visualizar los riesgos y facilitar la preparación para las auditorías mediante una supervisión basada en datos.7

Waters Professional Services, Los servicios de cumplimiento normativo de software, los servicios de cualificación de instrumentos y los servicios de sistemas basados en el software Empower pueden ayudar a los laboratorios a implementar, cualificar, validar y mantener estos enfoques, con el fin de garantizar la coherencia de las operaciones y la preparación para las inspecciones a lo largo de todo el ciclo de vida.5

El mensaje de las autoridades reguladoras es claro. En el control de calidad farmacéutico moderno, la confianza no se basa únicamente en un informe de validación. Se basa en la evidencia continua de que la operación se mantiene bajo control.1,2 La verificación de procesos de fase 3 es lo que ayuda a los laboratorios a generar esa evidencia. Les permite supervisar lo que realmente importa, reducir la ambigüedad, reforzar la trazabilidad y tomar decisiones basadas en datos, en lugar de en suposiciones.2-4

Esa es la base de unas operaciones coherentes. También es la base de un laboratorio que está preparado, cada día, para demostrar que sus procesos están controlados, que sus datos son fiables y que sus decisiones resisten cualquier escrutinio. Basado en el control y respaldado por datos.2,4

Queremos expresar nuestro especial agradecimiento a Peter Baker, presidente de Live Oak Quality Assurance LLC, por compartir generosamente los conocimientos normativos y las perspectivas prácticas de la serie de seminarios web en los que se ha basado este artículo.


Para conocer en detalle las opiniones de Peter Baker sobre las expectativas normativas en materia de verificación continua de procesos, no te pierdas el seminario web.


Referencias

1. Consejo Internacional de Armonización. (2023). Directriz armonizada Q14 de la ICH: Desarrollo de procedimientos analíticos. Aprobada el 1 de noviembre de 2023.

2. United States Pharmacopeia. (2021). <1220> Analytical Procedure Life Cycle. USP–NF. Rockville, MD: United States Pharmacopeial Convention.

3. Consejo Internacional de Armonización. (2023). Directriz armonizada Q9(R1) de la ICH: Gestión de riesgos de calidad. Aprobada el 18 de enero de 2023.

4. Baker, P. (2026). Seminario web «Gestión del rendimiento de los procesos en la fase 3 de la validación de procesos: expectativas normativas para la verificación continua de los procesos».

5. Audit Ready Labs with Risk-Based Quality Control.